¿Alguna vez has sentido que, cuando estás haciendo crecer tu empresa, deberías dedicar más tiempo a tu familia?
¿Y que, cuando por fin estás con ellos, sientes que el desarrollo de tu empresa se va a resentir?

Buscas ese equilibrio perfecto entre tu vida personal y profesional, pero a veces te da la sensación de que, por mucho que hagas, nunca es suficiente en ningún ámbito.

Si te pasa eso, no estás sólo

La solución, muchas veces, no pasa por organizarte mejor.

Si de algo te arrepientes en el futuro ¿sabes de qué será?

De haber tomado decisiones pensando que era lo que tocaba hacer,
aunque, en el fondo, sabías que ese no era el camino.
De haber seguido el ritmo que otros te marcaban sin escuchar lo que tú necesitabas.

Si escuchas a los de tu alrededor es posible que te digan que tienes que bajar el ritmo, que disminuyas tu estrés, que te debes organizar mejor, que debes tener claras tus prioridades, porque todo no se puede tener…
Pero a ti eso no te encaja del todo

No quieres sentirte como pollo sin cabeza.
Y a la vez, quieres crecer, crear, construir.
Sabes que hay alguna manera de vivir, de disfrutar de lo que haces.
De tener momentos para ti, para tu familia y para desarrollar tu negocio.
De tener los resultados que esperas, sin renunciar a nada.

Los que emprendemos sabemos que, si sabemos dónde ir, encontramos la manera de llegar.
El problema surge cuando vemos que algo no encaja y no sabemos qué es.

Quizás los números de tu empresa van bien, pero tu salud se resiente.
Quizás quieres ser padre/madre y no llega el momento.
Quizás en casa el ambiente no es el deseado.
Quizás llegas a todo, pero a un precio que no es el que te gustaría pagar.

Yo no tengo la solución a tu situación.
Pero sí te puedo contar lo que a mí me ayudó a darme cuenta.

No frené y conseguí avanzar más rápidamente, llegando mejor.
Y, a la vez, con más paz, sin culpa, más centrada, con más energía y mayor eficiencia.

Después de probarlo durante años, conmigo y con personas a las que he mentorizado, me apetecía plasmarlo de una manera fácil de recordar e implementar en nuestro día a día.

Para personas que quieren tejer la vida de la que quieren disfrutar, con ese equilibrio indispensable.

Porque a veces el problema es lo que hacemos
Pero otras muchas veces es cómo lo hacemos
Desde dónde lo hacemos
Para qué lo hacemos
Un método compuesto por
Cuatro elementos y una clave

Con solo responder a 5 preguntas podrás saber:

Te estarás preguntando si, gracias a este método, en mi vida ya no tengo ningún problema.

Sigo teniendo tantos problemas como seguramente tengas tú.
La diferencia es cómo los gestiono

No es que no tenga momentos duros es que, cuando estos llegan, tengo muchos más recursos para gestionarlos y saber tomar las decisiones que me convienen en cada momento, decisiones conscientes de las que en el futuro no me arrepienta.

El método TEIXIDORA me sirve para levantarme cada vez más rápidamente, si algún día caigo. Y sentir que cada supuesto error es un aprendizaje para seguir creciendo cada vez más.

No soy coach, ni psicóloga, ni doctora, ni una profesional de la salud…

Soy empresaria.

Hace más de 25 años monté mi primera empresa, de software para el sector financiero. Hoy, además, estoy en el comité de dirección de dos.

Y te cuento mi experiencia, por si te aporta.

Si eres líder no te puedes permitir navegar a la deriva.

Tus decisiones no son sólo importantes para ti, para tu vida, para tu trabajo, sino también para tu familia y las personas de tu equipo.

Si crees que no eres líder, te diré que te equivocas.

Tú lideras la empresa más importante, tu vida.

Así que, si no quieres que otros la lideren por ti, y arrepentirte luego, teje tú tu propia vida.

Te lo mereces.

Cuando yo empecé a conducir no existía el GPS.

El método TEIXIDORA,
desde hace años, es mi GPS.

Tú puedes seguir conduciendo sin él, o utilizarlo para llegar más rápido y mejor donde tú quieras.

Un abrazo

Porque lo importante no es sólo llegar, sino cómo llegamos.